Riddles of Blue (Jeroglíficos azules)

Muestra individual de Fernando Rossia

Lo primero que imagino cuando pienso en estos objetos de placer es azules y besos, universos infinitos, búsquedas y desencuentros, no hay nada que hacer, invariablemente es así. Después aparecen las otras capas, pobladas de personajes cargando historias de otros mundos, buscando su destino bajo una luna, tan tenue que apenas alumbra el camino, confuso y bello como un bosque a la deriva. Imposible timonear en semejantes aguas, sólo queda dejarse llevar por el aire cargado de designios, abandonarse al conjuro y entregarse plenamente.

Estrellas que se hacen añicos de luz, en un fondo de realidad fantástica; se desparraman en trozos brillantes que se pegan a los trajes y a la piel, como un caleidoscopio de cristales mágicos nos ofrecen una emoción distinta en cada giro. Esconden una infinidad de paisajes fríos, luminosos y submarinos.

Entonces vuelve la increible certeza de la profundidad de ese azul de aguas teñidas de azul-tristeza y de algún misterio. Al acecho se presiente la oscuridad y los laberintos; la simbología hermética de signos y voces. El tono quebrado de una frase con vocación de grito, que como en los sueños, apenas susurra sin que nadie la escuche. Estos personajes no son parte de nuestra existencia física, y nos observan desde atrás de un velo que separa dos realidades paralelas. No puedo evitar preguntarme qué pasaría si uno pudiera realmente habitar, experimentar desde adentro este mundo azul y complejo.

La obra de Fernando Rossia nos lleva a un lugar remoto, donde el artista ha preparado la escena, una atmósfera melancólica donde los personajes revelan sus secretos, jeroglíficos azules.

Paula Blaconá
San Francisco, Octubre 2006